miércoles, 28 de diciembre de 2011

Spray hidrófugo

Spray hidrófugo:

La empresa Ross Nanotechnology ha presentado su spray NeverWet. Este spray está fabricado con un tipo de silicona que, al rociarlo sobre cualquier tejido, crea una capa totalmente hidrófuga, es decir, que no se moja nunca.



Las utilidades de tan maravilloso spray son muchas. La más simple es la fabricación de chubasqueros, pero hablamos de superficies que no se manchan o se limpian con gran facilidad, anticorrosión, antibacterias, antihumedad, anticongelante y un montón más de aplicaciones.


Visto en Geekologie.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Para ti, Lucía | Orsai



HERNÁN CASCIARI | 

El contador de suscripciones anuales a la nueva revista Orsai acaba de llegar a mil. En nueve días, y sin noticias sobre los contenidos o la cantidad de páginas, mil lectores ya compraron las seis revistas del año próximo. Y eso que todos saben que habrá una versión en .pdf, gratuita, el mismo día que cada revista llegue a sus casas. Repito: acabamos de vender seis mil revistas. Seiscientas sesenta y cinco por día. Veintiocho por hora.

Al mismo tiempo, una escritora española acaba de informar que dejará de publicar. «Dado que que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros», dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: «Pobrecita, miren lo que internet le está haciendo a los autores».

A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero le pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los .pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en internet.

Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.

Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?

La respuesta, quizá, es que se trata del mismo mercado pero no del mismo mundo.

Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido:

Me llama por teléfono una editora de Alfaguara (Grupo Santillana, Madrid); me dice que están preparando una Antologia de la Crónica Latinoamericana Actual. Y que quieren un cuento mío que aparece en mi último libro, «un cuento que se llama tal y tal, que nos gusta mucho».

Le digo que por supuesto, que agarre el cuento que quiera. Me dice que me enviará un mail para solicitar la autorización formal. Le digo que bueno.

A la semana me llega el mail, con un archivo adjunto:

Estimado Hernán, te explico lo que te adelanté por teléfono: Alfaguara editará próximamente una antología de bla bla bla cuya selección y prólogo está a cargo de Fulanito de Tal. Él ha querido incluir tu cuento Equis. Si estás de acuerdo con el contrato que te adjunto, envíame dos copias en papel con todas las páginas firmadas a la siguiente dirección. (Y pone la dirección de Prisa Ediciones, Alfaguara.)

Abro el archivo adjunto, leo el contrato. Me fascina la lectura de contratos del mundo viejo. No se molestan en lo más mínimo en disfrazar sus corbatas.

Al cuento que me piden lo llaman LA APORTACIÓN. En la cláusula cuatro dice que «el EDITOR podrá efectuar cuantas ediciones estime convenientes hasta un máximo de cien mil (100.000)». En la cláusula cinco, ponen: «Como remuneración por la cesión de derechos de la APORTACIÓN, el EDITOR abonará al AUTOR cien euros (100 €) brutos, sobre la que se girarán los impuestos y se practicarán las retenciones que correspondan».

Pensé en los otros autores que componen la antología, los que seguramente sí firman contratos así. Cien euros menos impuestos y retenciones son sesenta y tres euros, y a eso hay que quitarle el quince por ciento que se lleva el agente o representante (todos tienen uno), o sea que al autor le quedan cincuenta y tres euros limpios. No importa que la editorial venda dos mil libros, o cien mil libros. El autor siempre se llevará cincuenta y tres euros. ¿Firmará Lucía Etxebarría contratos así?

Esa misma tarde le respondí el mail a la editora de Alfaguara:

Hola Laura, el cuento que querés aparece en mi último libro, que se distribuye bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported, que es la más generosa. Es decir, podés compartir, copiar, distribuir, ejecutar, hacer obras derivadas e incluso usos comerciales de cualquiera de los cuentos, siempre que digas quién es el autor. Te regalo el texto para que hagas con él lo que quieras, y que sirva este mail como comprobante. Pero no puedo firmar esa porquería legal espantosa. Un beso.

La respuesta llegó unos días después; ya no era ella la que me hablaba, sino otra persona:

Hernán: entendemos esto, pero el departamento legal necesita que firmes el contrato para que no tengamos problemas en el futuro. Saludos!

Y ya no respondí más nada. ¿Para qué seguir la cadena de mails?

La anécdota es esa, no es gran cosa. Pero quiero decir, al narrarla, que no hay que luchar contra el mundo viejo, ni siquiera hay que debatir con él. Hay que dejarlo morir en paz, sin molestarlo. No tenemos que ver al mundo viejo como aquel padre castrador que fue en sus buenos tiempos, sino como un abuelito con alzheimer.

—¿Me das eso? —dice el abuelito.

—Sí, abuelo, tomá.

—No, así no. Firmame este papel donde decís que me das eso y yo a cambio te escupo.

—No hace falta, abuelo, te lo doy. Es gratis.

—¡Necesito que me firmes este papel, no lo puedo aceptar gratis!

—¿Pero por qué, abuelo?

—Porque si no te cago de alguna manera, no soy feliz.

—Bueno, abuelo, otro día hablamos… Te quiero mucho.

Y de verdad lo queremos mucho al abuelo. Hace veinte, treinta años, ese hombre que ahora está gagá, nos enseñó a leer, puso libros hermosos en nuestras manos.

No hay que debatir con él, porque gastaríamos energía en el lugar incorrecto. Hay que usar esa energía para hacer libros y revistas de otra manera; hay que volver a apasionarse con leer y escribir; hay que defender a muerte la cultura para que no esté en manos de abuelos gagá. Pero no hay que perder el tiempo luchando contra el abuelo. Tenemos que hablar únicamente con nuestros lectores.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

dirty signs

Me parto con esto

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Pinturas Hiperrealistas.

Pinturas Hiperrealistas.:

logoside:



Realizadas al óleo por el artista Steve Mills. Te costará creer que son pinturas y no fotografías.









Reino Unido preocupado por decisión de Mercosur sobre Malvinas

Reino Unido preocupado por decisión de Mercosur sobre Malvinas



Esta bandera queda prihibida en todos los puertos de los países del Mercosur

Londres, 21 dic (PL) Reino Unido manifestó hoy sentirse preocupado por la decisión de los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) de negarle entrada a sus puertos a todo buque bajo pabellón de Islas Malvinas.

No está claro qué impacto práctico tendrá esa declaración, que refleja el lenguaje ya utilizado por la Unión de Naciones Suramericanas en 2010, indicó el gobierno británico, que dijo estar discutiendo urgentemente la nueva medida con los países de la región.

De acuerdo con la versión británica, Argentina "intenta aislar a los habitantes de las Malvinas y dañar su modo de vida", por lo que considera ese acto como injustificado y preocupante.

Sin embargo, el Mercosur rechazó tajantemente la víspera la idea de bloqueo marítimo o económico a los pobladores de ese archipiélago, ubicado en el Océano Atlántico Sur.

Mientras tanto, Argentina denunció la explotación de los recursos naturales de la plataforma suramericana en manos británicas, que toma como base de partida a las Malvinas, islas arrebatadas por Reino Unido a ese país en 1833 y que derivó en una confrontación bélica en 1982.

Malvinas no es una causa argentina, es una causa global, porque en Malvinas se están llevando los recursos petroleros y pesqueros, denunció la presidenta argentina, Cristina Fernández.

En ese sentido, la bandera del archipiélago suratlántico es adoptada por barcos de diferente origen por razones de conveniencia económica.

El Mercosur acordó ayer impedir, en una acción de solidaridad continental, la entrada a los puertos del bloque (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) a los buques que enarbolen "la bandera ilegal de las Islas Malvinas".

La determinación implica además que aquellas embarcaciones rechazadas por ese motivo en algún puerto de la región "evitarán solicitar el ingreso a otras instalaciones portuarias de los demás países integrantes del Mercosur y Estados asociados mientras sean portadoras de dicho estandarte".

Entre las naciones costeras asociadas al grupo subregional se encuentran Ecuador, Perú, Colombia y Chile, en tanto, Venezuela, también con costas, está en proceso de adhesión.

Denominada por los británicos como Falklands, las Malvinas fueron motivo de disputas territoriales desde el siglo XIX y causa de una guerra librada en 1982, cuya acción más condenable fue el cuestionado hundimiento del crucero General Belgrano que causó la muerte de 323 marinos argentinos.

Actualmente Reino Unido retiene las Islas bajo estatus de territorio de ultramar, pese a las reiteradas reclamaciones de Buenos Aires de devolver el archipiélago a soberanía argentina.

oda/jha

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